RESEÑA: EL BAR DE LAS GRANDES ESPERANZAS

Escrito por J.R.Moheringher, El Bar de las Grandes Esperanzas habla sobre la vida de Junior, un niño huérfano de padre que encuentra refugio en el Dickens, el bar más conocido del barrio, tratando de encontrar allí el padre que siempre le ha faltado. Esta novela son en realidad las memorias de J.R.Moheringher, inspiradas en el libro Open (memorias de André Agassi), donde ambos autores colaboraron. Esta reseña no será muy larga, pero resumirá todos los aspectos principales. Antes de nada, puedes leer la sinopsis original:

J.R. creció con su madre, pues su padre los abandonó cuando J.R. no había pronunciado su primera palabra. Él, sin embargo, sabe quién es su padre: un DJ de Nueva York que tiene un programa de radio y cuya voz J.R. escucha con la oreja pegada al aparato. Hasta que un día la voz desaparece del aire y J.R. se queda sin nadie a quien escuchar. Encontrará refugio en el amor de su madre y en el Dickens, el bar de su barrio, un sitio donde poetas, policías, apostadores, soldados, boxeadores y estrellas de cine tienen una historia que contar. Allí, entre todas esas voces que lo cautivan como en un sueño, J.R. podrá darle voz a su propio destino y podrá forjarse, también, una identidad. Conmovedor y emocionante, firmado por un premio Pulitzer, El bar de las grandes esperanzas es un libro hermoso que puede leerse como una novela de aprendizaje o como una historia apasionadamente sincera y real.

“Un talento inconmesurable” Alessandro Baricco

“Un retrato poético y conmovedor de su juventud sin padre, pero con la compañía de los personajes dickensianos que acudían al bar de la esquina” The New York Times

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Título original: The tender bar

Autor: J.R.Moheringher

Fecha de publicación: 30 de agosto de 2015

Editorial en español: Duomo Nefelibata

Páginas: 640

Para empezar con esta reseña, quiero advertirte de que si buscas un libro que te enganche y te obligue a estar por él hasta el final, ya te estás olvidando de éste. El Bar de las Grandes Esperanzas es una autobiografía, y nadie tiene una vida tan interesante como para mantenerte completamente obsesionado con ella. Tiene partes tristes, partes alegres, partes aburridas y partes entretenidas, y eso no quiere decir que sea malo. Es un libro, y los libros son así.

“Los cactus siempre intentan mantenerse derechos. Y cualquier cosa que se esfuerza tanto por mantener el equilibrio es digna de admiración.”

El argumento se podría resumir de la siguiente manera: J.R.Moheringher es un niño que crece con su madre, sin ninguna ayuda económica por parte de su padre a pesar de lo mucho que la necesitan. Aun después de todos los problemas causados por éste a lo largo de sus vidas, J.R. lo posiciona en lo más alto de sus pensamientos, y piensa en él continuamente, sin saber si quererlo u odiarlo. A su falta, J.R. decide empezar a fijarse en los hombres del Dickens, tratando de convertirse en uno de ellos a lo largo que pasa el tiempo. Pero convertirse en un Dickensiano no es su único sueño. Desde niño, planea con su madre estudiar en la universidad Yale la carrera de Derecho, con tal de poder ganarse la vida y pagarle a ella todo aquello que le debe su padre. Pero para alguien como él, un niño pobre y huérfano de padre, ese sueño resulta imposible…

“Hijo único, abandonado por mi padre, necesitaba una familia, un hogar. Y hombres. Sobre todo hombres. Los necesitaba para que me sirvieran de mentores, de héroes, de modelos, y como una especie de contrapeso masculino de mi madre, mi abuela, mi tía y las cinco primas con las que vivía.”

Pasemos al estilo. Este libro se desarrolla de una manera muy elegante pero a la vez, fácil de leer. De una manera que te rodea sin que te des cuenta, invitándote a seguir leyendo. Aunque está escrito como una autobiografía, puede darte la sensación de estar leyendo una novela, pues parece que esta es la intención del autor. Se agradece infinitamente la sinceridad con la que Moheringher relata su historia, sin saltarse ni un solo detalle que pueda dejarlo mal. Te explica todas sus impresiones, sus pensamientos, algo muy difícil de hacer si te pones a ello, se abre completamente al lector.

“Ya te lo dije, por eso les ponen gomas de borrar a los lápices. Pero J.R., creéme, a las pistolas no les ponen esas gomas.”

El Bar de las Grandes Esperanzas es un buen libro para reflexionar. A menudo plantea situaciones o pensamientos del protagonista que hacen que te detengas un instante para rectificarlo en tu mente, o al contrario, para darte cuenta de la mucha razón que tienen. Algo que me ha hecho pensar mucho a mí, por ejemplo, son todos los comentarios machistas que Moheringher tenía en su mente involuntariamente de pequeño, basados en lo que escuchaba que le decían los hombres del bar. La idea de que tenía que convertirse en un hombre puro y duro, de que debía fijarse más en hombres porque la compañía única de su madre, de su tía o abuela, podrían llegara a hacerle a él más afeminado. Realmente, él no se daba cuenta de lo que estaba diciendo, pero a mí me ha hecho sentirme algo molesta. Pero sin embargo, al final del libro, su manera de pensar cambia completamente (no os voy a decir cómo para evitar el spóiler, pues es un momento bonito). También quiero destacar el profundo odio que J.R. tenía a su nombre y a su apellido, tanto que probó más de una vez de cambiárselo.

“Íbamos para todo lo que necesitábamos. Cuando teníamos sed, claro, y cuando teníamos hambre, y cuando estábamos muertos de cansancio. Íbamos cuando estábamos contentos, a celebrar, y cuando estábamos tristes, a quedarnos callados. Íbamos a buscar amor, o sexo, o líos, o a alguien que estuviera desaparecido, porque tarde o temprano todo el mundo se pasaba por allí. Íbamos, sobre todo, cuando queríamos que nos encontraran.”

Los personajes del libro dan mucho de que hablar. Su madre, una mujer que sobrevivía como podía, aspirando a poco más que el poder cuidar de su hijo y a una vida mejor. Su abuelo, un hombre huraño y taciturno que amaba las palabras, que parecía albergar muchos misterios en su vida, pero se cerraba en sí mismo para evitar que nadie los descubriese. Los hombres del bar, cada uno con una historia y un mote distintos, que J.R. clasificaba y veía de maneras distintas, tratando de imitar. Su tío, un hombre que también amaba las palabras, los bares y los hombres, que ayudó a J.R. a formarse ese vínculo tan especial con el bar invitándolo continuamente a entrar. Steve, el dueño del bar, un hombre cerrado que no dejaba ver más allá de sus ojos, pero que sin embargo todo el mundo adoraba y veía con una sonrisa. Sidney, la Daisy Buchanan de J.R., la chica con la que él soñaba todos los días. Y finalmente el mismo, J.R. Moheringher, sin el que no habría sido posible esta biografía.

En conclusión: es una muy buena autobiografía, entretenida, detallada y bonita, que nos explica con detalle la infancia y la juventud de una persona. Si te gustan este tipo de libros, este es perfecto para ti, y no tienes que hacer nada más que comprarlo y leerlo.

ESCRITO POR ALEJANDRA UBIETA

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