El pasotismo no es de infelices

Si me hicieran puntuar mi vida hasta el momento en una escala del uno al diez, mi respuesta se aproximaría bastante a éste último. No un diez redondo, pero por ahí cerca. Mi vida no es nada del otro mundo. Soy de la opinión de que la gran mayoría de la gente tendría que ser capaz de valorarla tal y como lo hago yo, pero me encuentro que no es así.

Tengo una teoría. (Tras haber leído al menos la mitad de artículos de psicología humana que hay en Internet), he llegado a la conclusión de que el pasotismo es la mejor herramienta para llevar una vida feliz.

Sé que ser un “pasota” no es exactamente un término muy positivo. Yo misma soy a menudo referida con él, e incluso mi profesora lo usó una vez para describirme en mi avaluación final. Si bien es cierto que a mis padres no les gustó mucho, a mí no me supuso ningún mal de cabeza. Más bien me sentía a gusto con él.

Ser pasota, por lo que tengo entendido, significa no darle importancia a las cosas. No preocuparte por lo que la gente piensa de ti. Ocuparte únicamente de aquello que realmente desprende tu interés, y optar por no perder el tiempo en nada más. Ser un conformista y aprender a estar a gusto con lo que se tiene en el momento, sin querer tener o aspirar a más. Te gusta estar tranquilo y no discutes. Haces lo que quieres cuando quieres y puedes, sin atenerte a opiniones ajenas. No te gusta comerte el coco por nada en general.

¿Qué hay de malo entonces? Esa es la pregunta que llevo yo haciéndome desde hace tiempo. He investigado un poco, y me he dado cuenta de que el conformismo se relaciona directamente con el fracaso, y con el temor a fracasar. Se dice que son gente poco ambiciosa, y de nuevo, ésta es otra cosa que me suelen decir.

La ambición no es una cualidad que deberíamos anhelar. A menudo, la gente ambiciosa se ve frustrada al no obtener aquello que quiere. Hay una frase que tengo apuntada en el fondo de pantalla del ordenador: “No expectations, no disappointment”, es decir, no esperes nada y no habrán decepciones.

La vida no trata de aspirar a lo más alto e intentar conseguir todo aquello que quieres, como se acostumbra a decir. Trata de vivir el momento, de hacer lo que está en tus manos para estar a gusto, querer lo que se tiene y aceptar que todo lo que tenga que venir vendrá. Anteponerse a opiniones ajenas e intentar ser uno mismo, sin querer cambiar nada, asumiendo que ya estás bien como estás, y que no necesitas más.

Y ahí es donde creo que está el problema. Vivimos en una sociedad basada en la meritocracia, donde cuantos más logros consigas y más destaques mejor será para ti. Nos hacen creer que tenemos que llegar a lo más alto, conseguir más de todo, a no estar nunca satisfechos. Somos comparados constantemente con la gente que nos rodea, todos queremos ser el modelo a seguir. Nos hacen creer que logro es sinónimo de felicidad, cuando en realidad, es todo lo contrario.

Quiero que todo el mundo aprenda a querer lo que ya tiene. Que todos sepamos cómo somos y qué tenemos, y que lo amemos sin querer más de ello. Que hagamos lo que nos gusta sin pensar en lo que podamos sacar de provecho, o en lo que se dirá de nosotros, sino en nosotros mismos.

PD. encontré esta entrada que me hizo gracia:

http://www.theidealist.es/11-sintomas-de-que-eres-todo-un-pasota/

 

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