Querida yo del futuro…

Querida yo del futuro:

Ojalá aceptes mis disculpas, aunque sé que no las merezco. Casi prefiero que te enfades, me odies y chilles que todo ha sido culpa mía; que llores, si te hace sentir mejor. Tal vez, sabiendo de tu respuesta, reaccionaría ahora que todavía no es demasiado tarde, e intentaría reparar mis daños. Pero soy incapaz. Tú misma lo sabes.

La adolescencia es una época mala. Estoy perdida, perdidísima. Mi autoestima tiembla al borde de un precipicio, y depende de mi equilibrio para no caerse. No seré la persona más coordinada que conozcas, siendo honesta. Tropiezo a menudo.

La duda posee el mando de mis pensamientos. Apenas creo conocerme; no sé ni quién soy, ni cómo comportarme, qué me gusta y qué me incomoda. Actúo según la duda me dice. Si hablas conmigo, no me llames por mi nombre, porque esa no soy yo. Sólo soy capaz de ser yo misma a través de estas palabras que nadie lee. Triste, pero cierto.

Tanto pensar me mata. Me muerdo las uñas para encerrar entre mis labios esas palabras que tanto quieren salir, pero me niego a dejarlas huir. Me niego a desvelar al mundo mi verdadera personalidad, a pesar de que todo mi ser se pasa el día gritando por ayuda; para salir. Quiero escapar ya de esta cárcel de mi mente, pero no sé cómo usar las llaves para abrir la puerta. Las tengo entre mis manos, y no sé usarlas. Lo siento.

No logro entender a las personas, y por más que lo intento, todavía no sé dónde situarme. Siento que nací muy lejos de aquí, y que vivo en un mundo de extraños. ¡Tengo tanto que decirles! ¡Cómo me gustaría que todos escucharan mis palabras!

Tengo la voz, tengo el cuerpo. Si subo más escalones, estaré a la vista de todos. Juzgarán. Comentarán. Eso es lo que siempre hacen. No tendría que importarme, pero algo me dice que no les gustaré. La gente no se siente a gusto con aquello que no entiende. Ellos no me entenderán. Ni si quiera yo misma me entiendo.

Querida yo del futuro. Estás donde estás por mi culpa, pero no puedo hacer nada más por ti. No fui capaz de mostrar al mundo la llama que se escondía dentro de mí, me escondí detrás del humo. Preferí pasar desapercibida. Pero no te olvides de que tú y yo somos la misma. Olvídate del tiempo perdido, porque tengas la edad que tengas, yo sigo dentro de ti, luchando por ajustarme a una sociedad que no está hecha para mí. Y, mientras este corazón que late no se detenga, podrás sorprender a quien te propongas.

Por favor, no te rindas. Haz que tu vida valga algo.

Atentamente,

Tu “yo” del pasado.

3 comments on “Querida yo del futuro…Add yours →

    1. Perdona, Sarai, he estado un tiempo desconectada del blog. Ahora mismo entro en el tuyo y le echo un vistazo, me alegro de que te haya gustado el mío. Un abrazo 🙂

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